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 Letizia, la última marrana que ha sufrido el ataque del violador, sufre los terribles efectos de la zoofilia en Extremadura La Unidad Contra el Asedio Porcino (UCAP) de la Policía Nacional de Badajoz ha puesto en marcha todos sus efectivos para dar caza y captura al violador de cerdos que asedia la cabaña porcina de esta Comunidad Autónoma desde el pasado 5 de febrero. El sospechoso, que responde a las iniciales J.R.I., de 41 años de edad física (y 9 mental), se halla en paradero desconocido, trabaja como profesor de matemáticas del Instituto de Educación Secundaria Virgen de los Penitentes Calvos de Almendralejo, está casado y es padre de tres hijos.
El Inspector Jefe Raúl Flandes, que puso en marcha la investigación, reconoce que “se hace muy difícil adivinar los próximos movimientos del violador, ya que, por el momento, no ha demostrado seguir ningún patrón de conducta fijo en el desarrollo de sus fechorías zoófilas. Lo único que podemos decir es que suele actuar de manera alevosa, amparado en la nocturnidad. Se introduce en las pocilgas y monta distintas marranas sin emplear método anticonceptivo alguno”.
Este dato preocupa especialmente a los responsables del control sanitario de la denominaciones de origen “Pata Negra” y “Jamón de Bellota”, puesto que se teme que el agresor sexual haya podido violentar y embarazar previamente a otras tantas puercas, rebajando el nivel de calidad de los perniles y demás embutidos de la región. Para prevenir que esto pueda repercutir en la cadena alimentaria, se han iniciado una serie de controles muy costosos que afectarán, sin duda, al incremento del precio de estos productos en los establecimientos de venta al público.
La última persona que dice haber visto al sospechoso, J.R.I., asegura que conducía una motocicleta marca Vespa mientras orinaba, en las cercanías de un conocido puente de Mérida, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
 a zoofilia está de moda. En la imagen, el cartel de la campaña pro-bodas zoófilas de ZOE (La Zoofilia Existe) Aunque no se nos permite dar mayores señas sobre su persona, la esposa del prófugo ha confesado a MundoCruel.Com, ahogada en llantos, que su marido comenzó a manifestar conductas extrañas relacionadas con la zoofilia al cabo de tres meses de su unión nupcial: “Sólo se excitaba cuando me veía comer bellotas y un pienso extraño que me hacía creer que era harina de pepinillos. Me pedía que me hiciera caca en la bañera y luego me revolcara en ella gorgoteando. Últimamente me llamaba siempre jamona. Gracias a Dios que lo han identificado a tiempo, la policía ha descubierto una máquina de trinchar en el garaje. Yo creo que me quería hacer picadillo una teta, o las dos juntas”. La abogada Cristina Almeida, a la que nadie ha pedido su opinión, ha puesto de manifiesto su gran indignación ante un caso “en el que se unen la violencia de género y de especie, y además la zoofilia”. Y varias Asociaciones Feministas afirman que “hay que atajar cualquier agresividad viril mediática. Toda la culpa es del cine violento y la pornografía machista. Este energúmeno no hacía más que ver películas de Russ Meyer”. |