Para salvaguardar su intimidad y evitar ser identificado, el psicokiller utiliza barba, peluca postiza y una tirita de anonimato roja (de las que se pintan sobre los ojos con Photoshop) cuando pasa bajo las cámaras de seguridad.
Ya son 51 las víctimas del asesino de Torre Mapfre (Barcelona). Mientras la autoridad competente sigue sosteniendo que se trata de meros suicidios, los empleados aseguran que un psicokiller humorista actúa en el edificio. Al parecer, su modus operandi consiste en fingir una avería en los ascensores para ofrecerse a bajar a caballito por las escaleras a sus víctimas. Dos o tres alturas más abajo se acaba la carrera y, en un gesto jocoso donde los haya, el asesino lanza su carga al vacío a través de los balcones exteriores que hay en cada piso.
A pesar de los 51 estrepitosos decesos acaecidos en lo que va de año, las autoridades policiales y las compañías sitas en el edificio han impuesto un apagón informativo que ha conseguido por el momento ocultar la degollina a la opinión pública. Buena prueba de ello es la inexistencia de noticias sobre las muertes en Google News. Búsquedas como ‘muertes en Torre Mapfre’, ‘el asesino de Torre Mapfre’ o ‘el psicokiller sediento de sangre de Torre Mapfre’ no devuelven el más mínimo resultado, señal inequívoca de que una conjura de intereses protege al asesino.
Por otro lado, no faltan testigos. Rufus Wainwright, del equipo de seguridad de la torre, contó a un compañero que un día se encontró al asesino en las escaleras, a la altura del piso 23. “Llevaba a una analista de riesgos financieros oronda a caballito y parecía que se lo estaban pasando de miedo: él se reía como un poseso y ella fingía un ataque de pánico tan divertido que casi parecía un orgasmo. Más tarde supe que la gordita se anotó el número 23 en la lista de meros suicidios. ¿Cómo iba yo a pensar que un tipo tan majo fuera un psicokiller?”.
Las terribles siluetas del Hotel Ars y Torre Mapfre (izquierda), sobre el skyline de Barcelona. Un horrible hedor a muerte envuelve los edificios.
Rufus podría identificar hoy al asesino… si siguiera vivo. Su nombre ocupa el puesto 24 en la lista de los que hicieron el gran salto en Torre Mapfre.
Jing Wings, profesional de la limpieza de origen birmano, afirma que en diferentes ocasiones ha tenido que ocuparse de grandes charcos de sangre, vísceras y extremidades humanas en los alrededores del edificio. “Me dan 300€ por limpiar los restos de cada fiambre que cae al pie de la torre. Yo creo que matar está muy mal, pero me siento en deuda moral con el asesino de Torre Mapfre porque gracias a él mis dos hermanas trillizas y yo hemos podido comprarnos un Jaguar”, declara simpáticamente mientras se acaricia sutilmente los pezones.
El psicokiller de Torre Mapfre inició su carrera homicida el 13 de agosto de 2003. Su sed de sangre ha poblado desde entonces los alredores del edificio de un rosario de ramos de flores y velitas en recuerdo de los inocentes. “A Ricardito, mi mejor amigo en el departamento de Downsizings y Deslocalizaciones. Nunca olvidaré aquellas felices noches de optimización de costes”, reza una nota junto a un ramo de crisantemos en la puerta de entrada. Dios lo tenga en su gloria.
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Tags: torre mapfre, sucesos, asesino. Última actualización el 09-03-2005 Visitas: 3606
Comentarios de los usuarios (2)
Publicado por crispita 02-04-2008,
sesino
hola conoces a una tal eva rodriguez alvarez??? que trabajs slli??
Publicado por Aitor 21-01-2008,
...
Jajajajaja yo curro en la torre mapfre en la planta 13, en siniestros, y creo que tengo indicios de quien puede ser... cada semana, quien se acerca a el desaparedce del trabajo, estamos todos asustados, no sabemos que va a pasar con nosotros y el mundod e la tramitaciond e siniestros jajajajaja