Paco Ignacio Franeslas, humillado por sus compañeros, fue obligado a disfrazarse de Colin Powell
La Red Nacional de Ferrocarriles de España (RENFE) puso ayer por la tarde de patitas en la calle a su único empleado puntual “por listillo e insolidario”, tal como señala literalmente la carta de despido. Paco Ignacio Franeslas trabajaba como maquinista de cercanías de la compañía estatal desde 1999 y ya había sido acusado en numerosas ocasiones, tanto por los sindicatos como por el comité empresarial, como presunto responsable del caos circulatorio de los trenes en las inmediaciones de Madrid.
“¿A quién se le ocurre circular respetando la puntualidad horaria en un país como el nuestro?” –exclamaba ayer Pepe Salgueiro, presidente de RENFE– “ese lo que quería era dar la nota para ligarse a alguna estudiante de magisterio a costa de la ciudadanía. ¡Habrase visto! Circulaba a un ritmo regular, sin frenadas, ni traqueteos y dando los buenos días al personal de seguridad y limpieza de la compañía. Y, lo peor de todo: ¡Ni tan siquiera se tomaba el carajillo de rigor a primera hora de la mañana, como hace el resto de sus compañeros!”.
Los vecinos de Galapagar y Carabanchel se habían quejado varias veces porque Franelas les hacía llegar puntuales a sus puestos de trabajo
Paco Ignacio Franeslas se mostraba visiblemente desanimado y arrepentido ante la noticia de su fulminante despido. Incluso se aprestó, con lágrimas en los ojos, a pactar una salida negociada al asunto, prometiendo llevar un retraso de entre cinco y nueve minutos en los trayectos de su recorrido diario. Sin embargo, tanto Pepe Salgueiro como el resto de directivos ferroviarios califican estos retrasos como ridículos y se mofaban de la incapacidad de Franeslas que, según ellos, “es incapaz de llegar a ningún sitio con un retraso mínimo de 30 minutos, como Dios manda”.
En estos momentos, el maquinista finiquitado está tramitando su posible baja laboral ya que, en palabras de su médico de cabecera, “esta manía suya de hacer las cosas bien podría tener un origen genético o patológico Un bisabuelo suyo podría ser teutón o japonés y ha quedado demostrado que ninguno de sus antecedentes familiares es aficionado al balompié, lo cual ratificaría su lamentable carácter que le impedirá encontrar trabajo alguno en la península”.