Catalana. 55 años. Alto standing, lujo asiático con experiencia. Morbosa y muy viciosa. Sumisa. Francés, Griego, etc. Sí a Todo. Busco presidente de mediana edad que me ponga un despacho en la Moncloa. CLAVE: DURAN.
Mariano Rajoy, practicando con el stick [La foto es cortesía del maestro googlelizador Milinkito]
La Federación Castellana de hockey ha retado a la Federación Catalana a dirimir sus diferencias en un partido de hockey patines que se jugará en una pista de patinaje regada con estiercol. "Con esta pequeña variante, se consigue un juego más vistoso y espectacular", ha asegurado Jaime Lissavetzky, un de los promotores del encuentro.
La única diferencia respeto al juego "limpio" consiste en una fina película de 3 cm de grueso de adobo porcino con demominación de origen "Llano de Vic". De esta manera la bola se desliza a mayor velocidad salpicando ligeramente de mierda a jugadores y árbitros. Para que esta medida no merme la asistencia de espectadores, se instalaran unas mamparas de cristal similares a las del hockey sobre hielo. Los jugadores llevarán máscara anti-gas.
La federación española y el CSD defienden que la modalidad prima el espectáculo. Los puristas, en cambio, opinan que es una vil estratagema para compensar las carencias técnicas de los jugadores de la Castilla Plural.
Muy consciente de la superioridad catalana, el gobierno del PSOE atorgará una subvención especial a la Federación Española para reforzar el equipo con nuevas incorporaciones. De momento ya se está hablando de reforzar el ataque con el fichaje de polaco de Polonia nacionalizado español Lissavetzky y el valenciano Jordi Sevilla. En la defensa se hace cábalas con la incorporación de dos centrales leñeros: José Bono y Rodríguez Ibarra. Acebes y Rajoy jugarán de extremos derechos.
Piqué, insinuándose ante los micros...
En Cataluña, el exceso de jugadores ha hecho que Josep Lluís Carod Rovira, Artur Mas y Pasqual Maragall se muestren dispuestos a patinar por la patria catalana y ganarse la titularidad a golpe de bastón si hace falta. Piqué, por su parte, se ha limitado a decir que la gente está "tocada de la seta" y eso es muy sospechoso. Así insinuaba que los catalanes han vulnerado la normativa antidopaje comiendo una variedad de hongos psicoactivos que producen alucinaciones de catalanismo deportivo.