Un cartel en el lado marroquí de Ceuta indica la situación de España
Todos lo sabíamos, pero ha sido necesaria la última encuesta de CISTERNA (Centro de Investigaciones Sobre Trastornos de los Españoles Retrógrados, Nacionalistas y Apocilgados) para confirmarlo: a los españoles nos gusta la mierda y si nos fuera posible nadaríamos en ella hasta el día del juicio final.
Melchor Potosino, presidente de CISTERNA, señala que “los acontecimientos que han tenido lugar durante las últimas semanas han propiciado el marco ideal para el estudio de la coprofagía nacional. Por ejemplo, tras la muerte de artistas de la talla internacional de un Marlon Brando o un Antonio Gades, ni la ciudadanía, ni los medios de comunicación han prestado mayor atención que la que desplegarían ante un partido del Rácing contra el Tenerife. Sin embargo, tras el esponjoso deceso de Doña Carmina Ordóñez, las televisiones y demás medios cubrieron la mayor parte de su programación con insuperable éxito de audiencia. Por lo tanto, ya nadie puede negar que a los habitantes de este país les chifla lo escatológico en su vertiente material: la caca y la muerte”.
Esta figura tan catalana podría formar parte del diario de sesiones de la cortes
Ante la confirmación de este hallazgo socio-cultural, el Gobierno Zapatero, que todo lo enmienda, no ha querido quedarse atrás y ha decretado medidas urgentes que, por lo demás, servirán para paliar las penurias en el Tercer Mundo. El Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha ordenado la compra de 5000 toneladas de heces a diversos países de Centro y Sudamérica, África y el Sudeste Asiático. “Ésta es una materia prima de que aún no hemos conseguido expoliar a estas naciones. Aunque se coma un sólo grano de arroz al día, éste se expele por vía rectal. Repartiremos orinales, cubos y bacinillas entre la población y por cada kilogramo de inmundicia se les pagará un euro con el rostro de nuestro monarca. Es un trato justo.”
Como no podía ser de otro modo, las fuerzas del Ejército se han prestado a colaborar y prestar soporte logístico a una tarea tan humanitaria. En cuanto aterrice en Torrejón de Ardoz el primer cargamento de aguas fecales, éste se distribuirá por todas las piscinas municipales de España mediante una flota de camiones cisterna. Allí, tanto los veraneantes como los que permanezcan atados a sus puestos de trabajo, podrán sumergirse en el marronoso elemento hasta que le salga por las orejas. Por si alguien lo había puesto en duda, ahora ya lo podemos gritar bien alto: España es un país de mierda.