El manco de Lepanto con una sobrasada, en un retrato anónimo de la época
A medida que se aproxima el Cuarto Centenario de la primera edición de El Quijote, bibliógrafos e historiadores van dando a conocer nuevos hallazgos sobre la vida y la obra de Don Miguel de Cervantes. El último y, quizás el más sorprendente, es el que ha puesto de relieve la paleógrafa Judith Gordillo, que lleva cinco años investigando el borrador original de la primera parte de las aventuras del célebre hidalgo manchego.
Según Gordillo, especialista en este tipo de descubrimientos, los análisis químicos y tejimétricos a los que han sido sometidos los documentos originales demuestran que Cervantes no utilizó tinta común para escribir las primeras páginas, sino una solución sebosa y especiada que coincide plenamente con los ingredientes de la reputada sobrasada balear .
Ya sabemos que no sólo de pan vive el hombre, pero el amor de Cervantes por su oficio de escritor era tan grande que, muchas veces, le hacía olvidarse del bienestar de su propio estómago. De modo que se especula con la posibilidad de que, en tiempos de carestía, el literato manco se sirviera de este embutido, célebre por su endeblez interior, a modo de manguera que, al ser estrujada en su parte media y superior, dejaba salir una dosis medida del líquido vermellón con el que juntó las letras de ese primer borrador. No obstante, a partir de la trigésimo primera página, el texto ya se halla escrito con tinta corriente de la época, lo cual hace variar ostensiblemente la caligrafía y el color bermejo de los caracteres.
La primera edición del libro también contiene sedimentos de sobrasada, como se puede apreciar en la portada
También se sopesa la posibilidad de que el genial novelista empleara dicho material de origen porcino como rechazo consciente a la posibilidad de que las páginas cayeran en manos de los musulmanes, a los que temía y detestaba especialmente después del cautiverio que había padecido en Argel tras la batalla de Lepanto en la que se vio menoscabado en su extremidad. Otros autores, sin embargo, sostienen que Cervantes ya entró manco a la batalla, pues de otro modo no hubiese podido ser hecho preso con tanta facilidad.
En todo caso, tan revelador descubrimiento ha provocado el interés de varias factorías de sobrasada que, de este modo, ven la posibilidad de introducirse como promotoras en el año internacional del libro.